viernes, 29 de noviembre de 2013

Louis I. Kahn: Instituto Salk, La Jolla, California, 1959-65.




Louis I. Kahn: Instituto Salk, La Jolla, California, 1959-65.
Prf. José Mª Jové Sandoval
Lunes 04 de octubre de 2013, 11.00 h. aula 1.1




El patio del Instituto Salk sea, seguramente, el arquetipo de la plataforma abierta al horizonte inalcanzable. Este lugar dominado por la luz, y su sombra, bajo la aplastante presencia de un cielo cambiante ensombrece al edificio que permite su existencia.


Los laboratorios construidos como una acrópolis en el punto más alto del solar dominan el paisaje de lomas y dunas que desciende hasta la orilla del océano, su imponente presencia y su tamaño nos hablan de la complejidad del proyecto.




Dejemos que sea el propio Kahn, a través de sus palabras, quien nos desvele algunas de las claves del proyecto.


El doctor Salk vino a verme: “señor Kahn, me gustaría visitar los laboratorios de la universidad (el Richards Medical Reseach Buildinng). Me preguntó: “¿Cuántos metros cuadrados tiene?”. Le respondí que unos 8.360 y él añadió: “Es exactamente lo que queremos; necesitamos 9.000 metros cuadrados; somos diez y creemos que necesitaremos 900 metros cuadrados cada uno”. Pero él le dio al programa una nueva dimensión al añadir: “Me gustaría poder invitar aquí a Picasso”. Y desde ese momento el programa apareció bajo una luz nueva.

Pero esto dio origen a la idea de que los estudios del laboratorio no son lo mismo que el propio espacio del laboratorio, porqué éste estaba tan repleto de instalaciones que la pobre oficinita rodeada de ellas quedaba completamente agobiada. Y parecía económicamente ridículo tener todo ese equipamiento en una pequeña oficina que no contenía más que un lápiz, un papel y un archivador. Así que la diferencia se establece entre el lugar donde habitualmente están la mesa de roble, la alfombra y la pipa, y ese otro lugar que tiene todo lo demás. 

 
 

Los laboratorios están concebidos como una serie de plantas de instalaciones y otras plantas de trabajo. Cada una de las tres plantas de trabajo se relaciona con un jardín o con la vista de un jardín.

…un laboratorio donde podemos entrar y almacenar muchos experimentos, es decir, son realmente un almacén refrigerado para un número interminable de experimentos. Esto deja diáfano el laboratorio, y de este modo tenemos la garantía de que siempre podemos hacer cambios.

Me di cuenta de que los dos jardines no encajaban con el significado que se buscaba. Un jardín es mejor que dos, porque se convierte en un lugar relacionado con los laboratorios y los estudios. Hacer dos jardines era tan solo una comodidad. Pero uno constituye realmente un lugar; le dotamos de significado; sentimos lealtad por él.




Le pedí a Barragán que viniese a La Jolla y me ayudase a escoger la vegetación para el jardín de los estudios de los laboratorios Salk. Cuando entró en ese espacio se fue hacia los muros de hormigón, los tocó y expresó su admiración por ellos; y luego, mirando hacia el mar situado al otro lado del espacio, dijo: “Yo no pondría ni un solo árbol, ni una brizna de hierba, en este espacio. Esto debería ser una plaza de piedra, no un jardín”. Miré al doctor Salk y este me devolvió la mirada, y ambos entendimos que era una gran verdad. Al percibir nuestra aprobación, Barragán añadió: “Si hacen esto ganarán una fachada al cielo.” 






Pero ahora, en mi mente, la plaza está totalmente vacía. Fue una lección muy buena la que me enseñó Barragán: dijo que la razón de que la plaza debería estar ahí es que añade otra fachada; la fachada que mira al cielo. Pensé que era algo bello…